La crisis vivida en los últimos
años ha golpeado con fuerza al sector, momento que ha coincidido con un relevo
generacional que está resistiendo los vaivenes del mercado con mucho esfuerzo.
En esta situación, un joven se ha atrevido a innovar y a ofrecer alternativas
de creación. Javier Muñiz ha impulsado desde Galaroza una nueva forma de
fabricar y distribuir muebles, aplicando conceptos actuales a un ámbito que
precisa actualización.
Trabaja fundamentalmente la mesa,
realizándola en multitud de estilos, colores y diseños. Con la innovación como
norte y con un ágil sistema de envío, Muñiz está consiguiendo abrir un nuevo
mercado para el mueble cachonero, que ahora es más universal y moderno. Sus
realizaciones están llegando a lugares como Madrid, Santiago de Compostela,
Córdoba o Bilbao.
Nacido en Madrid, aunque con
fuertes raíces cachoneras, el alma de este negocio define su iniciativa como “artesanos
que provienen de la industria minorista, con un gran talento y con un fuerte
entusiasmo por el tallaje de la madera y los metales, tratados con un profundo
cariño y respeto”.
Desde esta concepción, entiende la
mesa como un punto de unión, de tertulia y de inspiración.Conceptúa la mesa
como “un punto de unión familiar, de amigos, de magia; un mueble confidente de
tertulias, creatividad y grandes momentos. Un invitado más. Por eso, no nos
conformamos con cualquier mesa”. Se dirigen, precisamente, a clientes que
requieren características en su mueble que van más allá de lo tradicional,
abriendo caminos en el diseño, en la entrega, en la personalidad de los
espacios y en la relación con los adquirentes del producto. Su web incluso
permite escoger estilos, colores y finalizaciones de la mesa para que cada
envío sea distinto.
El nombre del proyecto es
‘MFtable’, con el que pretende lanzar “un proyecto innovador que nace en un
pueblo de artesanos que planta cara a las multinacionales con un concepto y
estilo renovado. Piezas hechas con alma, personalidad e historia. Nos
reinventamos bajo un sello disruptivo para hacernos un hueco en un mercado que
reclama algo único y diferente”.
Del taller de Muñiz salen piezas
hechas con alma, con personalidad y con historia. Trabaja fundamentalmente la madera
laminada de abeto traída de Suiza, tratada con pinturas y barnices de la máxima
calidad para una conservación óptima. Sobre este soporte, inserta el acero que
aporta solidez a la cálida madera. El resultado son piezas elegantes y
atemporales que singularizan las estancias que las acogen.
Con esta iniciativa, el mueble
cachonero puede aportar nuevos cauces de expresión que le permitan superar
momentos de dificultad y modernizar sus propuestas.

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