El folklore serrano continúa
despertando el interés de expertos e investigadores. El último que se ha
acercado a la comarca es José Manuel Fraile Gil, quien atesora una interesante
trayectoria de trabajos etnográficos en temáticas de bailes, cantes y
tradiciones por toda España.
Acompañado por Antonio Estepa
Silva, Lourdes Hernández de Pedro y Ana Conejo Mateo, ha recorrido localidades
como Almonaster la Real y Galaroza, para recoger y recopilar hitos y recuerdos.
En la primera, ha participado en las recientes Cruces de Mayo, apreciando el
colorido estético y la riqueza de los fandangos de la mano de Manuel Ángel
Barroso y responsables de las hermandades. Estas experiencias se han producido
con la mediación de la Asociación Cultural Lieva o especialistas como Aniceto
Delgado.
En Galaroza, se ha reunido con la
Asociación Cachonera de Personas Mayores, concretamente con sus integrantes José
Fernández Jover, Tomás Navarro Aguirre, Francisco Vázquez Vázquez, Encarnación
Tovar Muñiz, María Isabel Porras Quinta, Fidelia Fernández Rodriguez, Carmen
Muniz Pavón y María Ponte Gonzalez, además de su presidente, José Romero
Sánchez.
Con ellos y ellas ha repasado sus
vivencias en diversas fiestas tradicionales, algunas incluso ya desaparecidas. De
esta forma, los presentes han cantado coplas del Romero, del Pirulito o del
Pino del día de San Juan. En este último caso, se traía el árbol para que
estuviera plantado el día del Santo; se adornaba con cadenetas de papel de seda
hechas en casa con engrudo de harina y se instalaban por barrios, dejando
centinelas para que no los derribasen. Se cantaban las canciones, sentados o
dispuestos en corro.
Respecto a las Cruces de Mayo, se
recordó por parte de los presentes que el día 2 de mayo se celebraba el Romerito
y el día 3 la Cruz; era fiesta de adolescentes, había varias cruces, se hacían
en el zaguán de una casa colocando un altar con la cruz que se llevaba por las
calles en parihuelas por chicos, a la vez que se pedía.
Una de ellas decía así:
“Señorita del balcón,
aventarme una peseta
para estos angelitos
que llevan la cruz a cuestas”.
Otros contenidos que también se
abordaron fueron las costumbres navideñas, los hábitos durante el Día de
Difuntos y romances y coplas como los relacionados con ‘El niño perdido’, ‘La
virgen y el ciego’, ‘La hermana cautiva’, ‘El seductor de su hermana’, ‘La
doncella guerrera’ o ‘Las señas del esposo’
Las prácticas adivinatorias en la
noche de San Juan también fueron motivo de interés por parte de Fraile, que
pudo comprobar la memoria de los mayores cachoneros. Hace décadas, las mozas
echaban en un vaso de agua tres papeletas dobladas con nombres de pretendientes
y la que amanecía abierta era la del futuro marido; echando un huevo crudo en
un vaso de agua se formaba la figura de un barco por la mañana; lavándose a
media noche en el agua de las fuentes se adquiría belleza. Otra práctica
habitual era colocar ramos en las ventanas de las jóvenes; cada planta tenía su
significado: nogal, “te quiero hablar”; perero, “te quiero”; olivo, “te olvido”;
cerezo, “te enderezo”; álamo, “te amo”; parra, “borracha”; higuera, “loca” o
murta, “puta”.
En cuanto a los campanilleros, se
comprobó que es una tradición recuperada, gracias a la labor del coro
parroquial. Un grupo de hombres y mujeres salen varias noches, de madrugada,
durante el mes de octubre, con instrumentos como guitarra, bandurria,
clarinete, pandereta, triangulo, cántaro con alpargata o almirez. Cantan
canciones tradicionales y también de elaboración o localización propia de
Galaroza.
Sevillanas populares y locales,
despedidas de quintos, fandangos y pasodobles, con el tradicional Himno de
Galaroza, fueron otras canciones grabadas por los investigadores.
Finalmente, los asistentes
aportaron oraciones y cuentos, como colofón a una velada que todos han
considerado como muy interesante, por lo que se intentará repetir en el futuro.




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