El verano es época en La Sierra para productos gastronómicos de
gran valor. Uno de ellos es la patata, las papas serranas que son parte
imprescindible en muchos platos que se consumen a diario.
La forma es la tradicional, con la azada o 'sacho' de toda la vida, extrayéndolas del surco de la tierra con maestría y saber hacer. Una vez fuera de su cobijo, se introducen en cajones para su transporte y venta.
Su presencia en picadillos, en aliños y en guisos resulta de gran importancia para la gastronomía serrana, en muchos de cuyos platos destacan las papas como pilar insustituible. Entre ellos, puede recordarse el bollo de papas, que se degusta de forma ancestral en Galaroza y otras localidades. Las papas son, como el nombre indica, condimento esencial de este exquisita delicia gastronómica, que suma entre sus
ingredientes otros alimentos simbólicos de la zona, como el tomate y también, en algunas elaboraciones, los torreznos de panceta ibérica.
Las papas llegaron a estas tierras hace siglos. Procedentes
de América, las primeras de las que se tienen noticias son las plantadas en
Castaño del Robledo, de las que constan documentos de su existencia en
1795.
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