Almonaster la Real inicia la celebración de sus
fiestas de Cruces, con actividades en las aldeas de Aguafría, Las Veredas y
Calabazares, y la villa de Almonaster que pueden catalogarse de una gran
escenificación plagada de viveza e identidad. Las Cruces de Mayo son una fiesta
especial, cuyo prestigio y valores le han hecho merecedora de galardones como
la de Interés Etnológico e incluidas en el Catálogo General de Bienes
Patrimoniales de Andalucía.
Las primeras en ponerse en marcha serán las de
Aguafría, que se desarrollan los días 28 y 29 de abril. Posteriormente, le
tocará el turno a Almonaster, del 5 al 10 de mayo. Las Veredas celebrará sus
fiestas del 12 al 14 de mayo y, finalmente, será Calabazares quien cierre este
ciclo festivo, los días 26 y 27 de mayo.
Todas las celebraciones están plagadas de elementos
simbólicos que singularizan estas fiestas primaverales. Entre ellos, destacan
el elemento natural y campestre representado por pinos y chopos para adornar la
cruz, la labor femenina que exorna el crucero, la gastronomía de los dulces y
el aguardiente, el sentimiento religioso presente en el programa, que se solapa
con la tradición pagana que relaciona estos actos con la Madre Naturaleza, o el
sentimiento de pertenencia a un colectivo que ha sabido conservar este ciclo
festivo.
La música es uno de los pilares fundamentales de los
fastos. La gaita y el tamboril impregnarán cada uno de los días del programa,
que tendrá en los fandangos su punto musical más álgido. Cantos propios de
Almonaster y sus aldeas, que han sido conservados y se refuerzan y reviven cada
año gracias a la labor institucional y a la de los vecinos, que luchan con
fuerza por el mantenimiento de esta tradición.
En este
sentido, uno de los rasgos característicos es el incruento enfrentamiento que
existente entre las dos Hermandades de Almonaster, el Llano y la Fuente, y que
se escenifica en los famosos ‘Fandangos de Pique’. Cada colectivo rivaliza en
firmeza, creatividad y énfasis a la hora de cantar y lanzar sus coplas hacia el
contrario.
Otras
tonalidades son las coplas del romero, los fandangos de los Pinos o el fandango
crucero repicao de Las Veredas, mientras que hay personajes, como la Mayordoma
que adquieren un protagonismo especial.
El
traje de serrana es otro de los elementos que realza estéticamente las Cruces.
Es un verdadero espectáculo ver la comitiva fundamentalmente femenina aderezada
con mantones, medias de cuchilla o
faldones de rica composición.
En esta
labor de protección del patrimonio identitario, hay que mencionar la
recuperación de las Cruces de Calabazares, denominada la Cruz de los Olivos. Se trata de una antigua tradición de la aldea que
dejó de celebrarse en 1936 y que fue recuperada en 2014, uniéndose así a la
celebración de las Cruces de Mayo de Almonaster la Real.

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