'La Crónica de Galaroza' recoge un resumen histórico de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción de nuestro pueblo, extraídos del libro 'Aspectos históricos de Galaroza', de Emilio Rodríguez Beneyto.
Se trata de un edificio construido en
mampostería con rafas de ladrillos. Se divide en tres naves sobre pilares sobre
los que apean arcos de medio punto. La Capilla Mayor es de planta cuadrada y a
ella se adosan la Capilla Sacramental, en el lado del Evangelio, y la
Sacristía, en el de la Epístola.
A los pies de la nave central se sitúa una tribuna de
coro en alto y, a ambos lados, quedan alojadas la torre y la Capilla Bautismal
en el lado del Evangelio, y la Capilla de San Antonio en el de la Epístola.
La Capilla Mayor, la Sacristía, la Capilla Sacramental y
la Bautismal poseen bóvedas vaídas.
Las portadas laterales, de cantería, se componen de vano
adintelado entre finas pilastras de orden toscano, que soportan un
entablamiento liso y un frontón rectangular con remates piramidales a los lados
y una cruz en el centro. La situada en el muro del Evangelio, llamada
tradicionalmente "Puerta de la Sombra" por estar orientada al norte,
está fechada en 1606, y lleva en el tímpano el anagrama de Jesús, mientras que
la del lado de la Epístola, "Puerta del Sol", lleva una inscripción
alusiva a la Vírgen y, en el tímpano, el anagrama de María.
En la fachada de los pies se
sitúa, en el centro, la portada principal, ejecutada también en cantería, con
un esquema semejante al de las portadas descritas, y, a ambos lados, dos
pequeñas portadas realizadas en ladrillo aplantillado de simple esquema,
adintelado con relieves del mismo material, que representan dos motivos de las
letanías lauretanas: La Fuente de la Vida y el Pozo de Sabiduría.
La torre consta de caña y campanario, con cuatro vanos de
medio punto entre pilastras pareadas y remate piramidal con azulejos.
El templo corresponde a una tipología clasicista propia
de los primeros años del XVII, si bien se observan rasgos atípicos, como el testero
poligonal del Presbítero y la colocación anómala de la torre, tal vez testigos
de una construcción más antigua.
Como apoyatura para fijar la cronología de la mayor parte
de la obra está la fecha de 1606, que aparece en el dintel de la "Puerta
de la Sombra", y una inscripción incrustada en el muro exterior del
Presbiterio, en la que se puede leer: "TVº FAR/FAR/1652". No
obstante, se realizaron importantes obras a finales del XVII y segunda mitad
del XVIII.
La obra de la primitiva Iglesia, pues, no termina en el
1606, sino que será en 1614 cuando se entregan las cuentas definitivas.
En 1616, tras repetidos problemas de espacio, sobre todo
con las Cofradías y Hermandades, se ordena la ejecución de la actual Capilla
Mayor, que no se concluirá hasta más de medio siglo después, en el año de 1678.
En el año de 1625, se compra en Sevilla, al organista
Enrique Franco, el primer órgano que tuvo la Iglesia, costando en total 85.000
maravedíes.
En 1703, se encontraba en un estado muy avanzado la
construcción del maravilloso retablo primitivo que, por desgracia, desapareció
consumido en llamas el 25 de Julio de 1936. Nuestro actual retablo procede de
la desaparecida Iglesia de la Victoria de Estepa (Sevilla). Fue traido a
Galaroza por mediación de Dª. Mª Teresa Vázquez, viuda de Osborne, efectuando
la obra de adaptación el carpintero Rafael Fernández Fernández.
El primero de Noviembre de 1755 tiene lugar el
tristemente célebre terremoto de Lisboa, que causó gravísimos daños en la
Iglesia y casas de Galaroza; al que siguieron dos seismos más, en 1761 y 1763.
Los desperfectos ocasionados motivaron, a lo largo de casi cincuenta años, una
restauración profunda de la Iglesia.
El primer reloj que tuvo la Parroquia lo regaló, allá por
1580, D. Benito Arias Montano, junto a otros enseres y prendas religiosas.
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