Ha fallecido una gran amiga de Galaroza. Blanca Candón, alcaldesa que fue de Cortelazor, siempre mostró una predilección hacia nuestro pueblo, por lo que es justo que hoy la recordemos con estas humildes palabras:
Hoy mi pluma
está vencida por el dolor al hablar de la muerte de un ser apreciado y querido
por todos. Ha fallecido Blanca Candón, amiga, madre, alcaldesa y gran dama de
la política onubense.
En 1991, Blanca
enarbolaba los lazos blancos y verdes de la bandera de Andalucía para hacerse
con la alcaldía de Cortelazor la Real. Los andalucistas rendían de esta forma
uno de sus mayores servicios históricos a la provincia de Huelva, al incorporar
a Blanca a la política, a una candidatura que recibió el apoyo mayoritario de
sus vecinos durante largos años. Hasta 2003, su labor en el Consistorio estuvo
repleta de dificultades, pero también de indelebles momentos de gloria.
Uno de los más
recordados fue la celebración en 1998 de las XIII Jornadas de Patrimonio de la
Comarca de la Sierra, por primera vez en un pueblo pequeño. Fue también la
primera ocasión, y la única, en que la inauguración de este invencible evento
serrano contó con el máximo titular de la Consejería de Cultura, en aquel
tiempo Carmen Calvo. Nunca se me olvidará el sincero abrazo de bienvenida que
se dieron estas dos grandes mujeres servidoras de lo público, como tampoco el
resto de momentos de aquel programa que tuve el honor de coordinar como gestor
cultural del Ayuntamiento.
Blanca era
amante de la cultura, lectora apasionada, pintora, ceramista hasta sus últimos
momentos y promotora de grandes iniciativas, como el Concurso de Pintura al
Aire Libre, por el que Cortelazor es conocido en toda España gracias al apoyo
de José Pérez Guerra. Este afamado periodista, amante del arte y nacido en la
localidad, es el que da nombre a uno de los dos magníficos museos que Blanca
impulsó en el pueblo. El otro, dedicado a la obra del artesano pastoril José
Navarro, refleja uno de los valores de nuestra perpetua alcaldesa: su amor por
la tierra, por los suyos. Una vez escribió que “el pueblo del que soy, y soy
todos los días, no es sólo un bellísimo paisaje lleno de recuerdos, sino un
colectivo de personas emprendedoras, trabajadoras y solidarias, casi
cuatrocientas personas con otros tantos paisajes, otras tantas economías y
otras tantas historias”.
Todo el mundo
quería a Blanca. Sus vecinos, sus familiares, sus amigos y hasta sus
adversarios políticos, que reconocían en público y en privado la grandeza de
esta gran señora de la política. Nunca le conocí un reproche, una pelea, una
riña ni con propios ni con extraños; siempre ofreció el diálogo y el acuerdo
como herramientas vitales. Y, claro, esta actitud la convirtió en una ‘rara
avis’, singular ejemplo de persona respetada por aquellos que la conocieron. Siempre
a disposición de todos, mostraba una humildad, una simpatía y un saber estar
que parecían eternos, que no se alteraban ni en las ocasiones más tensas o
difíciles de gestionar.
Tras su mandato,
Blanca dejó un pueblo mejor, más moderno y preparado, mejor conocido a nivel
turístico y cultural y, sobre todo, unido y hospitalario. En la presentación
del número uno de la revista ‘El Zorro Sapiens’, que publicamos en 1996, Blanca
escribió que “los hombres, mujeres y niños de Cortelazor nunca pondremos una
cancela a nuestro pueblo. Lo queremos como siempre ha sido, abierto y acogedor.
Queremos que sea como es Andalucía, especial, abierta y tolerante”.
El resultado de
su gestión puede resumirse en el titular con el que el hoy consejero de Medio
Ambiente de la Junta de Andalucía encabezaba un artículo sobre Cortelazor en
‘La Voz de Huelva’ en 1995. José Fiscal escribió “La belleza gana la partida al
abandono en uno de los pueblos más pequeños”. Siempre la belleza, el mimo, la
cercanía con los vecinos y la educación como armas contra el olvido y la
despoblación de una localidad a la que supo aportar su ilusión y su espíritu
eternamente joven.
Dulzura, clase, amistad,
inteligencia, elegancia y energía son valores que acuden a la memoria de todos
cuantos hoy lloran a Blanca. Y su generosidad, plasmada en una frase que le
gustaba recordar: “la riqueza de una persona se mide, no por lo que tiene, sino
por lo que comparte”.
Franco, Mercedes
y Blanca deben sentirse hoy confortados. Junto al dolor que no se retirará
nunca, seguro que sienten una profunda satisfacción hacia su madre, por haber
sido como ella ha sido, por haber concitado el respeto y el cariño de tanta
gente. Enhorabuena familia, nos ha encantado conocer a vuestra matriarca.
Para finalizar
este alegato de recuerdo imborrable y devoción perpetua, nada mejor que
rescatar los versos que Federico Martín dedicó a Blanca Candón “por la
exquisitez de su humanidad”:
“¡Cortelazor,
poesía eterna!
¡Jardín de rosas
blancas,
blancas y puras
como Tú,
como Tú de pura
y Blanca!”

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